
Según el borrador del plan, el sospechoso de haber cometido tal delito -es decir, ser inmigrante sin papeles- deberá ser procesado en un máximo de quince días y después expulsado de Italia. El nuevo Ejecutivo derechista de Silvio Berlusconi también proyecta reforzar los polémicos centros de permanencia temporal, en los que son recluidos los inmigrantes sin papeles hasta que se decida su destino, pero en los que no pueden estar más de dos meses. La idea es ampliar al plazo a 18 meses -límite temporal que, de hecho, la Unión Europea está estudiando- y crear nuevos centros. En la actualidad, hay once.
Conversamos con Rosaria, de ARCI, la Asociación Recreativa Cultural Italiana.
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